Desde siempre, la capacidad de orientación de las aves migratorias ha sorprendido al ser humano. Según una nueva hipótesis, la explicación podría estar en la física cuántica: la incidencia del campo magnético terrestre sobre los electrones presentes en los iones más inestables de la retina podría generar una respuesta química que señalara a los pájaros hacia donde dirigirse.





