En un mundo de cambios y continuos retos, una persona que vive apalancada a la silla es nefasta para la empresa. En este siglo XXI, hay que estar abierto a otras visiones, nuevos planteamientos y estímulos. ¡No te puedes tirar sentado todo el día, de lunes a viernes ! Es imposible tener una perspectiva amplia de la vida profesional cuando no se dispone de tiempo libre. A la propia empresa le interesa contar con gente que vea más allá del trabajo.
¡Fíjese en Iberdrola! Hace seis meses implantó la jornada intensiva (de 7.30 a 15.30, con flexibilidad para entrar y salir) y sus directivos no pueden estar más contentos. El otro día, me decían que ha aumentado sensiblemente la productividad. ¡Sólo las personas satisfechas son rentables! Y hoy más que nunca.
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