Fui un coleccionista de fobias durante la infancia, aunque las arrastraba durante épocas y al final las terminaba superando, manifiesta Joshua Hoffine un norteamericano de Kansas City (Missouri) que le ha dedicado una serie fotográfica a los miedos y pesadillas infantiles. Sufrió miedo a la oscuridad (escotofobia), así que para quedarse dormido sus padres tenían que dejarle una lampara encendida; no le duro mucho tiempo ....
(Vía www.elconfidencial.com)
En menos de un mes este Gobierno ha conseguido que la crisis se nos aparezca ante nuestros ojos como la peor de nuestras pesadillas, que el agua pase a formar parte de la galería de los agravios colectivos –galería de considerables proporciones, por cierto-, que todos los problemas heredados de la pasada legislatura sigan estando igual de presentes o más que antes –soberanismo, terrorismo, inmigración, seguridad ciudad...
En menos de un mes este Gobierno ha conseguido que la crisis se nos aparezca ante nuestros ojos como la peor de nuestras pesadillas, que el agua pase a formar parte de la galería de los agravios colectivos –galería de considerables proporciones, por cierto-, que todos los problemas heredados de la pasada legislatura sigan estando igual de presentes o más que antes –soberanismo, terrorismo, inmigración, seguridad ciudad...
Todos hemos tenido pesadillas alguna vez en nuestra vida. Los niños parecen más tendentes a ellas. Tal vez porque su cabecita no está preparada para entender imágenes, aparentemente inocentes, que les trastornan y quedan rondando sus mentes hasta que la noche y el sueño las liberan produciendo temores y miedo.
(Vía extremisimo.com)
Quiza sería interesante preguntarnos primero ¿por qué dormimos?, después ¿por qué soñamos? y, finalmente, ¿por qué tenemos pesadillas?
Quiza sería interesante preguntarnos primero ¿por qué dormimos?, después ¿por qué soñamos? y, finalmente, ¿por qué tenemos pesadillas?
Es bonita esta casa, ¿verdad? Fue lo que pensó una familia de Carolina del Sur cuando la compró, hace unas semanas. Ahora piensan, y cita textualmente, la autora, que lo que había en aquella casa "era una pesadilla que superaba sus pesadillas más salvajes".
Acabo de descubrir en Boston -donde he conversado con varios científicos-, que las pesadillas no son sueños. Cuando las padecemos, no ocurren en el periodo que llamamos REM, característico de los sueños. A algunos les puede servir de consuelo saber que, a partir de los treinta años, las pesadillas suelen desaparecer con sus secuelas horribles de latidos desenfrenados, respiración cortada y sudores fríos.





