De Juana, que anteriormente había sido condenado a 3.000 años de prisión por el asesinato de 25 personas, ha salido andando por la puerta principal del centro penitenciario, acompañado por dos abogados y por su mujer, Irati Aranzabal. Después, ha montado en un todoterreno negro para dirigirse a San Sebastián escoltado por la Guardia Civil.





