(Vía centrodigravita.blogspot.com)
El fútbol no sería nada sin sus tradiciones y rituales. Son éstas las que permiten que siga siendo un deporte grande seguido por cientos de millones de personas en todo el mundo. Publicidad, televisión y contratos desorbitados han cegado a muchos jugadores que se han convertido en tales no para disfrutar del placer de serlo y el reconocimiento que lleva unido sino como un modo de lucrarse.
El fútbol no sería nada sin sus tradiciones y rituales. Son éstas las que permiten que siga siendo un deporte grande seguido por cientos de millones de personas en todo el mundo. Publicidad, televisión y contratos desorbitados han cegado a muchos jugadores que se han convertido en tales no para disfrutar del placer de serlo y el reconocimiento que lleva unido sino como un modo de lucrarse.





