Si eres un paranoico de atar, posiblemente ya te las habrás ingeniado para agenciarte uno de esos detectores de venenos para tus copas del sábado noche, ¿pero qué sucede cuando tu peor enemigo está creciendo y multiplicándose dentro de tu almuerzo?
Si eres un paranoico de atar, posiblemente ya te las habrás ingeniado para agenciarte uno de esos detectores de venenos para tus copas del sábado noche, ¿pero qué sucede cuando tu peor enemigo está creciendo y multiplicándose dentro de tu almuerzo?