En 1603 murió la esposa del Duque de Lerma, que había expresado su deseo de ser enterrada en Medinaceli, pero al Duque le convenía hacerlo en Valladolid, que era donde se encontraba la corte en aquel momento.
En 1603 murió la esposa del Duque de Lerma, que había expresado su deseo de ser enterrada en Medinaceli, pero al Duque le convenía hacerlo en Valladolid, que era donde se encontraba la corte en aquel momento.