Los agentes pararon el vehículo de la mujer pensando que estaba hablando por el teléfono móvil. Al comprobar que ni siquiera lo llevaba encima la multaron por el mero hecho de estar tocándose el pelo, según afirma la joven. La multa ya es famosa en la tienda de sus padres, donde algunos clientes hacen mofas del tipo: "Menos mal que lo que se estaba tocando eran los pelos de la cabeza".





