Se trata de una afirmación que casi nadie se atreve a enunciar en voz alta, y que si sale a relucir en una conversación, suele abordarse en tono humorístico. Pero mucha gente, sobre todo en determinados ambientes de poder, guarda la certeza de que, en realidad, quien logra imponer el mando en los ambientes políticos y económicos es, como en las manadas, quien más huevos tiene.









