La segunda guerra mundial fue el ápice, el punto cúlmine de la construcción de fortalezas en la historia de la humanidad. Esto es por dos razones. En primer lugar existían la tecnología y las herramientas suficientes como para construir fortalezas realmente complejas e impenetrables. En segundo lugar, no existían los misiles*, por lo que, a diferencia de hoy en día, construir megafortalezas era estratégicamente viable....
En el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el puerto de Londres fue el de mayor actividad portuaria en Europa y en el mundo. Como tal, una gran proporción de suministros entraban al Reino Unido en grandes buques de navegación a través del Támesis. La Armada alemana rápidamente trató de poner obstáculos a ésta gran ruta de navegación, y para este fin, utilizarían una nueva arma secreta: las minas magnéticas.
Construido en la regíon italiana de Puglia por Frederick II, emperador del Sacro Imperio Romano a mediados del 1200, el Castel del Monte es una joya arquitectónica y de la ingeniería bélica. Su singular diseño no es un capricho de la estética sino, como pueden leer más abajo, es una respuesta al nuevo tipo de armamento que comenzaba a surgir en el último periodo de la edad media: los cañones.





