Decir que Marruecos está de moda es llegar un poco tarde a la fiesta. Hordas de turistas occidentales (desde alemanes de los de toda la vida hasta mochileros desarrapados) vienen, desde hace años, protagonizando una segunda colonización. Sus highlights como destino: un cierto exotismo, una cada vez mayor accesibilidad (las compañías low cost están encontrando aquí un nuevo Eldorado) y bajos precios.





