Los campesinos estonios tienen que pagar impuestos por la emisión de gases de sus vacas, ya que las autoridades bálticas consideran que el metano que desprenden los rumiantes contamina el medio ambiente.
Los campesinos estonios tienen que pagar impuestos por la emisión de gases de sus vacas, ya que las autoridades bálticas consideran que el metano que desprenden los rumiantes contamina el medio ambiente.