Hoy soñé que estaba muerto, y que después de todo, había un cielo. ¡Quién lo habría imaginado! En él coincidía todo lo indispensable; una toalla húmeda brevemente sujeta a tu cuerpo reclinado, con mi campo de visión, y el alcance de mis manos, curiosamente frías. El tiempo pasando, los momentos claves siempre disponibles, mis bolsillos rebosando de tus sonrisas y tu silencio. Mi familia, mis amigos; todos plenamente felices, asumiendo con gozo el hecho de que yo fuese el único que decidiera cuando teníamos que vernos. Coexistían sin clasismos quienes provenían de sus aprobadas vidas terrenales, con los indultados del infierno. Qué placer poder conversar en la zona menos idílica, y por tanto más inspiradora, con grandes cuentistas y poetas; Neruda, Melquíades en representación de Márquez, Cernuda, etc... ¡Qué ingrávida paz nos embarga! Si se pudiese morir de placer, sería aquí, si lo llego a intuir antes... Aunque es fácil decirlo cuando ya estás muerto, y nadie sufre por saberlo.
Leer más en laflordelapocalipsis.blogspot.com (Fuente original)
Enviado por Antonio Ruiz Bonilla hace 110 days .
Categoria: | Tags: cielo, sueño, amor, poesía, paraiso, Poema | Añadir tags
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El cielo (según San Morfeo)

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