Si les dijera que el conde Lequio se pasa todo el día con la polla en la boca, ustedes podrían malinterpretar mis palabras y pensar cosas que no se ajustan a la realidad. Como por ejemplo, que el tal Lequio fuese contorsionista.
Si les dijera que el conde Lequio se pasa todo el día con la polla en la boca, ustedes podrían malinterpretar mis palabras y pensar cosas que no se ajustan a la realidad. Como por ejemplo, que el tal Lequio fuese contorsionista.