Hace 2.249 años cambió la historia para siempre; como, por otra parte, ocurre todos los días. Pero el 10 de marzo del 241 antes de Cristo lo hizo de una forma espectacular. Porque en aquel día se enfrentaron cerca de las Islas Égadas, en la punta occidental de Sicilia, las fuerzas navales de la República de Roma con la flota cartaginesa.
La historia de esta ilustre y virtuosa princesa, lo mismo que la de todos los personajes que figuraron en la infancia de los pueblos, es, sin embargo, oscura, y apenas puede darse un paso en su investigacion sin tropezar con las ficciones de los poetas de la antigüedad, apoderados de aquellos para dar grandeza á sus poemas.
Cartago debía ser destruida.Con esta frase finalizaba Catón el Viejo (234-149 a.C.), todos sus discursos durante los últimos años de las Guerras Púnicas. No se trataba de vencerla. Se trataba de destruirla, de arrasarla, de borrarla de la faz de la Tierra para siempre, sus piedras, sus ciudadanos, e incluso su recuerdo debía desaparecer.





